EL PODER DEL HABLA
Conversamos cerca de la madrugada, muchos fueron los temas; las que alguna vez fueron incertidumbres pasaron a ser firmes verdades.
Por momentos, se nos quebró la voz pero en el relato nos ibamos componiendo.
Nos entendimos y nos desentendimos.
Buscamos soluciones y metas para un futuro cercano.
Comenzamos con la esperanza de no quedarnos dormidos, preparé el primer mate.
Hablamos sin dar tregua,
y de fondo la melodía del lugar.
-Los pensamientos nos controlan- Dije.
-Vivimos esperando que el otro actúe y en eso, se nos va la vida- Dijo.
-Vivimos esperando que el otro actúe y en eso, se nos va la vida- Dijo.
Recordamos a conocidos en común y analizamos sus maneras de actuar (já)
También nos preguntamos ¿Qué queda más allá de los problemas?
Llegamos a la misma conclusión: queda el aprendizaje, quedamos nosotros con nuevos recuerdos, con los buenos y también con los malos.
Indagamos aún más en el tema : ¿Y más allá de eso?
Queda agradecer el haber coincidido, agradecer por el rato, por la charla.
Y entonces ¿Por qué nos resulta tan dificil ser transparentes en cuanto a nuestros sentimientos?
-No me gusta perder - Lo escuche decir.
En la vida se gana y se pierde, pero de eso se trata, es un vaivén, donde nada es seguro, nada es para siempre, donde hay que jugarsela todo el tiempo y nunca dejar de arriesgar.
Dar rienda suelta a las palabras.
Dar rienda suelta al corazón.
Miramos al horizonte, puntual el sol salía. Nos escandilaba, nos reconfortaba, no sanaba al igual que las palabras.


Comentarios
Publicar un comentario